Como especialista en neumología infantil, la ecografía pulmonar es una de mis herramientas diagnósticas más valiosas. Esta técnica avanzada me permite visualizar los pulmones y los senos maxilares en tiempo real, sin exponer al niño a radiación, siendo ideal para el diagnóstico y seguimiento de neumonías, bronquiolitis o sinusitis. Su precisión y seguridad la convierten en la alternativa moderna a las radiografías convencionales.
La espirometría es una prueba fundamental para evaluar la función pulmonar de un niño. A través de un simple «juego de soplido», mido la cantidad de aire que sus pulmones pueden retener y la velocidad con la que lo expulsan. Este examen es esencial para el diagnóstico y, sobre todo, para el seguimiento riguroso del asma y otras enfermedades respiratorias, permitiéndome ajustar el tratamiento de manera objetiva para un control óptimo de la enfermedad.
Para identificar la causa exacta de síntomas respiratorios, nasales o cutáneos, realizo pruebas de alergia en la consulta. A través de un método rápido y seguro, puedo determinar si el niño tiene una reacción a alérgenos comunes como pólenes, ácaros, epitelios de animales o alimentos. Conocer el desencadenante específico es el primer y más importante paso para diseñar un plan de manejo personalizado y eficaz que mejore su calidad de vida.
Para un manejo de vanguardia del asma, utilizo el examen de FeNO (Fracción Exhalada de Óxido Nítrico). Esta prueba innovadora, que consiste en un soplido suave y constante, me permite medir el grado de inflamación de las vías respiratorias, un dato clave que no se ve a simple vista. Me ayuda tanto en el diagnóstico como en el seguimiento, permitiéndome personalizar y ajustar la medicación de forma precisa para prevenir crisis y mantener el asma bajo control.