Dr. Gonzalo Cabrera Roca

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Pediatría

Apostamos por un diagnóstico de PRECISIÓN y no de PRESUNCIÓN

Curriculum académico y formación continuada

Dedicación amplia, sin prisas, para exploración del paciente e interrogatorio exhaustivo

Medios diagnósticos avanzados

Ecografía clínica

Test de diagnóstico rápido (resultado) para enfermedades infecciosas respiratorias, digestivas y urinarias. Test  enfermedades digestivas no infecciosas

Electrocardiografía y ecocardiograma para valoración de soplos y chequeos

Autorefractómetro para valoración de la vista (inmediato y sin precisar colaboración del paciente) para chequeo visual.

Beneficios del chequeo precoz y continuado, de la vista en Pediatría: 

Todos sabemos que la vista es uno de los sentidos más importantes para el desarrollo global de un niño ya que a través de ella explora, aprende e interactúa.

No se nace con la vista ya desarrollada al completo. La maduración visual es un proceso continuo que comienza al nacimiento y finaliza, aproximadamente, a los 8 años.

Alteraciones como hipermetropía, miopía y astigmatismo son muy frecuentes pues  afectan a un 10-20 % de los niños.

La mayoría de estos defectos son asintomáticos y no pueden ser detectados por los padres – aunque estos afirmen rotundamente que sus hijos ven bien-; además los niños no se quejan de problemas de visión pues para ellos la forma en la que ven es la única que conocen y la asumen como norma. Por tanto, la valoración de la vista de los niños debe realizarse inexcusablemente a todos, con instrumentos que minimicen los errores, frecuentes con los niños pequeños.

Estos defectos si no se detectan y corrigen, interfieren en la capacidad visual del pequeño pudiendo afectar su aprendizaje, desarrollo  y  adquisición de habilidades (se cansan pronto al leer cuentos o en el colegio, refieren dolor de cabeza por fatiga visual  y hasta se puede pensar que son hiperactivos).

Más serio es el llamado “ojo vago” (ambliopía); si existen diferencias entre ambos ojos -un ojo ve mejor que otro- el cerebro elimina la imagen borrosa del ojo con mayor defecto, no conecta el cerebro con ese ojo y la visión de ese ojo se deteriora. Esta ocurre en el 2-4 % de los niños  y es la causa prevenible (si se detecta) de pérdida permanente, irreversible, de la visión más importante en la infancia. El éxito en el tratamiento del ojo vago depende de la edad y así el 90 %  se resuelven con tratamiento antes de los 4 años, pero los resultados son malos (menos del 30 %), si el tratamiento se retrasa.

Las pruebas con optotipos (los clásicos cuadros con letras E o dibujos) son poco fiables en niños antes de  los 3-4 años con lo que se retrasa un diagnóstico y tratamiento correcto.

 Los autorefractómetros, son dispositivos automáticos que permiten una valoración objetiva de la vista. Su utilización a partir de los 12 meses aporta grandes ventajas. Exploran, en pocos segundos, ambos ojos  y es suficiente que durante unos instantes el niño fije la mirada para que el aparato pueda obtener una medición válida con mucha precisión.

Finalmente hay que recalcar que, con el uso de pantallas, tablas y móviles, los niños mayores y adolescentes han convertido a la miopía en una epidemia. Con el autorefractómetro y otras pruebas podemos detectarla en nuestros chequeos.

Desde finales de 2012, la American Academy of Pediatrics , la American Academy of Ophtalmology , la American Association for Pediatric Ophtalmology and Strabismus y la American Association of Certified Orthoptists recomiendan el uso de aparatos de este tipo en la población pediátrica y por eso tenemos dicha técnica en nuestra consulta.

Revisiones del niño sano

 Exámenes desde recién nacido para vigilar el correcto crecimiento (esto incluye ganancia de peso, talla y perímetro de la cabeza -en el momento y, muy importante, a lo largo del tiempo- y también y el correcto desarrollo. El niño no es un adulto en miniatura y hay que vigilar estrechamente la aparición en momento y forma de los hitos del desarrollo, ejemplo: tener bien las caderas a los 2-4 meses y para eso hacemos eco de caderas; ser capaz de sentarse hacia los 6 meses o ir progresando en la adquisición del lenguaje; entre 6 meses y un año tenemos tecnología, rápida y confortable (retinoscopia por infrarrojos) para descartar trastornos de refracción que son muy frecuentes (20-30% de los niños), que no se detectan a simple vista y pueden originar desde problemas graves a más leves, pero que le produzcan fatiga visual y los consiguientes trastornos escolares.

Asesoramos en alimentación del niño y en vacunas.

Enfermedades infantiles Disponemos para enfermedades respiratorias febriles, o de tos persistente, de test de diagnóstico rápido (diagnóstico en 15 minutos, sin salir de la consulta) en garganta, nasofaringe y sangre para un diagnóstico de certeza. Eco pulmonar y de senos maxilares. Para infecciones urinarias tenemos eco de riñón y vejiga y test de orina. Infecciones gastrointestinales: ecografía de abdomen y test de diagnóstico rápido para parásitos, bacterias y virus. Test en heces para enfermedades inflamatorias y sangrado oculto. Ecografía de ganglios Dermatoscopia para enfermedades de la piel

Detección precoz de trastornos visuales

La salud visual es clave en el desarrollo infantil, por lo que realizo un cribado de trastornos visuales mediante retinoscopia por infrarrojos. Este examen es tan simple y rápido como tomar una fotografía; no causa ninguna molestia y no requiere colaboración por parte del niño. Me permite detectar de forma temprana factores de riesgo para condiciones como la ambliopía (“ojo vago”) o defectos refractivos, asegurando una intervención a tiempo que es crucial para un desarrollo visual saludable.

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